La rubéola es una enfermedad leve pero contagiosa, causada por un virus. Se transmite por vía aérea cuando una persona infectada tose o estornuda. Se caracteriza por una erupción en la piel, la inflamación de las glándulas y, especialmente en los adultos, dolores en las articulaciones. Por lo general la erupción en la piel dura unos tres días y puede presentarse acompañada de una ligera fiebre. Hasta la mitad de las personas afectadas con rubéola no presenta ningún síntoma en absoluto.
Es muy probable que sea inmune a la rubéola si recibió la vacuna o tuvo la enfermedad de niña. Afortunadamente, la rubéola prácticamente se ha erradicado de los EE.UU. No obstante, la rubéola es muy común en otros países y cada año nacen más de 100,000 bebés con defectos congénitos relacionados con la rubéola en todo el mundo. Las personas que viajan continúan introduciendo casos en los Estados Unidos. Por esta razón, aún existe la probabilidad de que se infecte durante el embarazo.
¿Qué riesgos supone la rubéola para el bebé durante el embarazo?
Si contrae rubéola durante el embarazo, existe la probabilidad de que el bebé nazca con uno o más defectos congénitos que, en su conjunto, se denominan síndrome congénito de rubéola. La probabilidad de que su bebé tenga síndrome congénito de rubéola es:
- Hasta un 85 por ciento si se infecta durante las primeras 12 semanas de embarazo
- Aproximadamente un 54 por ciento si se infecta entre las semanas 13 y 16 del embarazo
- Aproximadamente un 25 por ciento si se infecta al final del segundo trimestre del embarazo
Los bebés con síndrome congénito de rubéola pueden tener uno o más de los siguientes defectos congénitos:
La infección también puede provocar aborto espontáneo, parto prematuro y nacimiento sin vida.
Algunos bebés infectados parecen normales en el momento del nacimiento y durante su primera infancia. Sin embargo, es necesario realizar un seguimiento cuidadoso de todos los bebés cuyas madres padecieron rubéola durante su embarazo, porque es posible que los problemas de visión, audición, aprendizaje y comportamiento no sean evidentes hasta un momento más tarde de la niñez. Los niños con síndrome congénito de rubéola también tienen un riesgo mayor de padecer diabetes.
¿Cómo se trata a los bebés con síndrome congénito de rubéola?
No hay un tratamiento específico para el síndrome congénito de rubéola. Algunos de los problemas propios del período neonatal, como las anomalías de la sangre y del hígado, generalmente desaparecen sin tratamiento alguno. Otros defectos congénitos, como los defectos en los ojos o el corazón, a veces pueden corregirse o al menos mejorarse mediante cirugías realizadas a temprana edad. Los bebés con pérdida de la audición o la vista pueden beneficiarse con los programas de educación especial, que los estimulan desde pequeños y los ayudan a desarrollar destrezas de comunicación y de aprendizaje. Los niños con incapacidades intelectuales también se benefician si asisten a programas de educación especial desde pequeños.
¿Se puede prevenir el síndrome congénito de rubéola?
Sí. Si no es inmune a la rubéola, puede vacunarse antes de quedar embarazada para prevenirlo. March of Dimes recomienda a todas las mujeres someterse a una prueba de inmunidad contra la rubéola antes de quedar embarazadas y considerar la opción de vacunarse si no son inmunes.
Si no es inmune, puede vacunarse contra la rubéola aplicándose la vacuna triple contra el sarampión, las paperas y la rubéola (conocida en inglés como MMR) para que su bebé esté protegido contra el síndrome congénito de la rubéola. Sin embargo, no se recomienda aplicarse la vacuna MMR durante el embarazo. Si está intentando quedar embarazada, debe esperar 28 días después de vacunarse para concebir.
Si no se realizó la prueba de inmunidad antes de quedar embarazada, puede realizársela durante una de las visitas prenatales. Si no es inmune a la rubéola, debe evitar el contacto con cualquier persona que tenga la enfermedad. Si se expone a la rubéola, debe ponerse en contacto con su médico. Éste podrá tratarla con una inyección de inmunoglobulina para intentar reducir su riesgo de infección aunque no se sabe qué tan eficaz puede ser este método para prevenir la rubéola en la madre o en el bebé.
Si está embarazada y no es inmune, vacúnese después de dar a luz para de esa manera estar inmunizada si queda embarazada nuevamente en el futuro. Se puede administrar la vacuna contra la rubéola sin riesgo alguno a las mujeres que están amamantando a sus hijos.
¿Cómo puede averiguar si es inmune a la rubéola?
Mediante un análisis de sangre puede confirmar si es inmune a la rubéola. El análisis indicará si su sangre contiene las sustancias que combaten el virus (es decir, los anticuerpos). Si tuvo rubéola o se vacunó, el organismo produce anticuerpos que la protegerán de la infección.
¿Puede la vacuna contra la rubéola ser riesgosa para el bebé si se administra en una fecha próxima a la concepción?
Es poco probable que la vacuna contra la rubéola sea nociva para el bebé si se la administró en una fecha próxima a la concepción. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) de los Estados Unidos estudiaron a 226 mujeres que recibieron la vacuna entre los tres meses anteriores y los tres meses posteriores al momento de concebir. Ninguno de los bebés que tuvieron estas mujeres presentó defectos congénitos similares a los que produce la rubéola. Sin embargo, los CDC siguen recomendando posponer la concepción del bebé hasta 28 días después de recibir la vacuna para protegerlo contra cualquier riesgo de infección posible.
¿Quiénes deberían vacunarse también?
Todos los niños deberían vacunarse contra la rubéola a menos que exista una razón médica por la cual no deban hacerlo. La vacunación generalizada de los niños sirve para prevenir el contagio de esta enfermedad a otras personas, especialmente a mujeres embarazadas.
Su bebé debe recibir la primera dosis de la vacuna contra la rubéola entre los 12 y los 15 meses de vida. No debe vacunarse antes de cumplir los 12 meses de vida ya que aún conserva algunos de los anticuerpos que recibió de usted, los cuales pueden interferir con la vacuna e impedir que ésta tenga efecto. Entre los cuatro y los seis años de edad debe recibir la segunda dosis. Puede administrarse la vacuna MMR o la vacuna MMRV, que también vacuna contra la varicela.
La vacunación de adolescentes o adultos en escuelas, universidades, lugares de trabajo, hospitales o bases militares sirve para prevenir los brotes epidémicos en dichos lugares. Los CDC recomiendan a todos los profesionales médicos que no son inmunes vacunarse para proteger a los pacientes de posibles infecciones. Las mujeres propensas a la enfermedad que estén en edad reproductiva también deben considerar la opción de vacunarse antes de viajar al extranjero.