El VIH y el SIDA en el Embarazo

SIDA es la sigla de síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Esta enfermedad es causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que se transmite a través de las relaciones sexuales o de la exposición a sangre o productos sanguíneos infectados.
Una mujer infectada puede transmitir el virus a su bebé durante el embarazo o el parto o al amamantarlo. Se estima que hay de 120,000 a 160,000 mujeres infectadas con el virus en los Estados Unidos y muchas de ellas no lo saben.1 Aproximadamente el 80 por ciento de estas mujeres se encuentra en edad fértil.1 Desde 1985, alrededor de 9,400 niños han contraído SIDA en los Estados Unidos y unos 5,000 han muerto.1,2 Más del 90 por ciento de ellos contrajo el virus de su madre durante el embarazo o el parto.2 Un estudio realizado por el gobierno en 1994 demostró que un tratamiento a base de fármacos durante el embarazo puede reducir enormemente el riesgo de que una madre infectada con VIH transmita el virus a su bebé.3 Desde entonces, el número de bebés infectados de esta manera en los Estados Unidos ha disminuido en forma considerable, de aproximadamente 1,650 en 1991 a unos 144 a 236 casos en 2004.4.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan a todas las mujeres embarazadas realizarse una prueba de detección de VIH.4 Asimismo, aconsejan a los profesionales de la salud informar a las mujeres embarazadas que la prueba de VIH está normalmente incluida en sus análisis de sangre rutinarios, a menos que manifiesten que no desean realizársela o que vivan en un estado en que las leyes exigen a los profesionales de la salud que proporcionen a las mujeres embarazadas toda la información necesaria y que obtengan su consentimiento antes de realizarles la prueba de VIH. Los CDC también recomiendan repetir el análisis en el tercer trimestre en el caso de mujeres que tienen un riesgo mayor de contraer la infección por VIH o que viven en un área con altos índices de infección por VIH.4
Las mujeres que se enteran de que son portadoras del virus pueden recibir un tratamiento adecuado para proteger a sus bebés. Los nuevos tratamientos, junto con un parto por cesárea en ciertos casos, pueden reducir el riesgo de que la madre transmita el VIH a su bebé a un 2 por ciento o menos.4 No obstante, más de 500,000 bebés en todo el mundo contraen el VIH de esta manera cada año.5 Aproximadamente el 90 por ciento de estos casos ocurren en los países en desarrollo, donde los nuevos tratamientos no se encuentran aún ampliamente difundidos. Los investigadores están estudiando nuevos métodos para prevenir la infección por VIH en estos países y se han puesto en marcha numerosas iniciativas para hacer llegar la medicación necesaria a todo el mundo.
¿Qué significa tener VIH/SIDA? Cuando el VIH ingresa en el torrente sanguíneo de una persona, el organismo comienza a producir anticuerpos para defenderse del virus. Si se detecta la presencia de estos anticuerpos mediante un análisis de sangre, se considera que la persona es “VIH positiva”, aunque no implica necesariamente que tenga SIDA. Las personas VIH positivas están infectadas con el virus y pueden transmitirlo a otras. Aun sin tratamiento, las personas VIH positivas pueden tardar 10 años o más en desarrollar el SIDA. Las personas con VIH o SIDA no pueden defenderse normalmente contra otras enfermedades como las personas no infectadas y, por lo tanto, son más propensas a contraer infecciones, ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades que pueden poner en peligro su vida o incluso causarles la muerte. Gracias al desarrollo de nuevos y potentes tratamientos a base de fármacos, las perspectivas para las personas infectadas con VIH han mejorado en forma considerable.
¿Cómo se infecta la mayoría de las mujeres? La forma más común de contagio son las relaciones heterosexuales sin protección (es decir, sin usar preservativo) con una persona infectada. Los CDC estiman que aproximadamente el 75 por ciento de los nuevos casos de mujeres infectadas en los Estados Unidos obedece a esta causa mientras que el 20 por ciento se produce al inyectarse drogas con jeringas compartidas.2 Un pequeño número de mujeres se ha infectado al recibir transfusiones de sangre, componentes sanguíneos o tejidos. Entre 1985 y 2004, el número de mujeres infectadas con SIDA en los Estados Unidos aumentó en más del triple, del 7 por ciento al 27 por ciento.6 Las mujeres son más propensas que los hombres a infectarse a través de las relaciones heterosexuales. Las mujeres con mayor riesgo de infectarse con VIH por vía sexual son aquellas cuyas parejas heterosexuales se administran drogas por vía intravenosa, las mujeres cuyas parejas también tienen relaciones sexuales con hombres, las adolescentes y jóvenes que tienen varias parejas sexuales y las mujeres con otras infecciones de transmisión sexual.
¿Quiénes deben realizarse una prueba de VIH? Los CDC recomiendan a todas las mujeres adultas y adolescentes de entre 13 y 64 años realizarse los análisis como parte de sus controles de rutina.4 Lo ideal es que todas las mujeres supieran si tienen VIH antes de concebir. March of Dimes recomienda a todas las mujeres en edad fértil que pudieran haber estado expuestas al virus VIH realizarse un análisis antes de concebir. Si no lo hacen antes de quedar embarazadas, deberían realizarse la prueba durante el embarazo. Las mujeres que no se han realizado la prueba durante el embarazo pueden hacerlo durante el pre-parto o el parto mediante pruebas rápidas que permiten obtener resultados de inmediato y aplicar el tratamiento adecuado para proteger al bebé en caso de ser necesario.
¿Qué tratamiento deben recibir las mujeres con VIH/SIDA durante el embarazo? Por lo general, las personas con VIH/SIDA reciben un tratamiento basado en diferentes combinaciones de fármacos contra el VIH. Estas combinaciones de fármacos retardan la propagación del VIH por el organismo, mantienen baja la concentración de virus en la sangre (o incluso indetectable) y ayudan a prevenir las infecciones relacionadas con el SIDA. El Servicio de Salud Pública de los EE.UU. (U.S. Public Health Service) recomienda tratar a las mujeres embarazadas infectadas con VIH con estos fármacos como si no estuvieran embarazadas, aunque la medicación puede modificarse según sea necesario.7 Si una mujer se entera de que tiene VIH durante el primer trimestre de embarazo y aún no se ha tratado con ningún fármaco contra el VIH, es necesario examinarla y tratarla. En algunos casos, el tratamiento se puede posponer hasta el segundo trimestre (cuando los riesgos de los fármacos para el feto son menores).
Las mujeres embarazadas infectadas que ya se están tratando con fármacos contra el VIH deben continuar con el tratamiento durante todo el embarazo. En algunos casos, el médico puede recomendarle algunos ajustes o cambios en la medicación. Aún no se sabe si los fármacos contra el VIH representan un riesgo para el feto, pero hasta la fecha el riesgo parece ser muy bajo en la mayoría de los casos. No obstante, algunos de estos fármacos, incluyendo el efavirenz (Sustiva) y la hidroxiurea, suelen estar contraindicados durante el embarazo debido a un posible riesgo de defectos de nacimiento en el feto.7
¿Qué tratamiento ayuda a prevenir el VIH/SIDA en los bebés de las madres infectadas con VIH? El Servicio de Salud Pública de los EE.UU. recomienda tratar a todas la mujeres embarazadas infectadas con diferentes combinaciones de fármacos contra el VIH para proteger su salud y evitar transmitir la infección a sus bebés.7 El tratamiento medicamentoso debería incluir zidovudina (AZT) desde comienzos del segundo trimestre, hasta el final del embarazo, el pre-parto y el parto. El bebé también debe ser tratado con AZT durante las primeras seis semanas de vida. Las mujeres que aún no requieren un tratamiento combinado para su salud pueden tratarse con AZT solamente. No obstante, los estudios sugieren que los fármacos contra el VIH más recientes (como los inhibidores de la proteasa) son más eficaces que la AZT sola a la hora de atenuar el riesgo para el bebé, ya que reducen considerablemente las concentraciones de virus en la sangre.7
La recomendación de incluir AZT en el tratamiento medicamentoso se basa en un estudio realizado por los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH) en 1994. Este estudio permitió comprobar que la administración de AZT a una mujer embarazada VIH positiva y a su bebé al nacer reducía en dos tercios el riesgo de transmisión de la infección.3,7 Sólo se infectó el 8 por ciento de los bebés de las mujeres tratadas con AZT, en comparación con el 25 por ciento de los bebés de las mujeres no tratadas. Ni las madres ni los bebés tuvieron efectos secundarios importantes a causa del tratamiento con este fármaco, a excepción de una anemia leve en algunos niños, que desapareció al dejar de administrárseles el fármaco.
Los estudios demuestran que los bebés VIH negativos tratados siguieron desarrollándose normalmente hasta los seis años.7 Las mujeres que no han recibido ningún tratamiento a base de fármacos antes del parto deberían recibir uno de varios tratamientos medicamentosos posibles durante el pre-parto. Éstos pueden incluir AZT sola, nevirapina sola, una combinación de AZT y lamivudina (también conocida como 3TC) o nevirapina y AZT. Los estudios sugieren que incluso estos períodos cortos de tratamiento pueden ayudar a reducir a aproximadamente la mitad el riesgo de transmitir la infección al bebé.7 Si la madre se trata con nevirapina en dosis únicas, sola o en combinación con AZT, su médico podrá recomendarle el tratamiento con AZT/3TC lo antes posible después del parto y hasta 3 a 7 días después. Este tratamiento adicional puede ayudar a prevenir el desarrollo de virus resistentes (es decir, que ya no responden) a la nevirapina.
Los estudios demuestran que algunas mujeres infectadas con VIH pueden reducir el riesgo de transmitir el virus a su bebé sometiéndose a una cesárea antes de comenzar el trabajo de parto y romper bolsa. El Servicio de Salud Pública de los EE.UU. y el Colegio de Obstetras y Ginecólogos de los EE.UU. (American College of Obstetricians and Gynecologists) recomiendan someter a las mujeres infectadas con VIH a una cesárea a las 38 semanas de embarazo para reducir aun más el riesgo para sus bebés, a menos que tengan concentraciones muy bajas (menos de 1,000 copias por ml) o indetectables de virus en su sangre.7,8 Aún no se ha comprobado si un parto reduce los riesgos cuando la mujer tiene concentraciones muy bajas o indetectables de virus en la sangre como resultado del tratamiento a base de fármacos.7,8 Los médicos también pueden recomendar otras precauciones para proteger al bebé. Por ejemplo, cuando el médico sabe que una mujer es VIH positiva, puede evitar usar procedimientos que incrementan la exposición del feto a la sangre de la madre durante el embarazo o el parto, tales como la amniocentesis o el muestreo de sangre del cuero cabelludo del feto, o que podrían romper las membranas que rodean al bebé. El médico también puede aconsejar a la madre que no amamante a su bebé, ya que de esta manera también puede transmitirle el virus. (Esta recomendación puede diferir en los países en desarrollo por diferentes razones.)
¿Cuáles son los síntomas del SIDA en los bebés? Los bebés infectados con VIH parecen normales al nacer, pero alrededor del 15 por ciento de los bebés no tratados desarrolla síntomas graves o muere antes del primer año de vida.9,10 Antes de los tratamientos combinados a base de fármacos, aproximadamente la mitad de los niños infectados con VIH moría antes de los 9 años.10 Actualmente, más del 95 por ciento de los niños tratados sobrevive hasta los 16 años como mínimo.10 Muchos de ellos no experimentan síntomas graves la mayor parte del tiempo. Los bebés de las mujeres con VIH deben someterse a las pruebas para detectar el virus dentro de las 48 horas de nacimiento.9,10 Estas primeras pruebas, que detectan el virus en lugar de los anticuerpos, permiten identificar aproximadamente el 40 por ciento de los bebés recién nacidos infectados.9 Por lo general, los médicos suelen repetir la prueba, lo cual permite identificar a la mayoría de los bebés infectados antes del mes de vida y prácticamente a todos antes de los seis meses.9 (La prueba de diagnóstico precoz del VIH, que detecta la existencia de anticuerpos contra el virus, no es confiable en el caso de bebés nacidos de madres infectadas, ya que los anticuerpos de la madre pueden estar presentes en la sangre del bebé hasta 18 meses sin que éste se haya infectado.)
El Servicio de Salud Pública de los EE.UU. recomienda tratar a todos los bebés con síntomas de VIH con una combinación de fármacos contra el VIH.9 También debe considerarse el tratamiento medicamentoso de los bebés VIH positivos que no presentan síntomas, ya que la enfermedad suele avanzar más rápidamente en los lactantes que en los niños más grandes y adultos. Los estudios demuestran que la terapia combinada retarda el avance de la enfermedad y aumenta la tasa de supervivencia en los bebés y niños infectados, así como en los adultos. La mayoría de los adultos con SIDA sufre infecciones “oportunistas” muy poco frecuentes en las personas cuyos sistemas inmunológicos no están debilitados.
Los niños con SIDA son más propensos a las bacterias comunes pero el diagnóstico temprano del VIH y un seguimiento frecuente pueden ayudar a prevenir o reducir la gravedad de algunas infecciones. Una de las infecciones oportunistas que es común tanto en los bebés como en los adultos con SIDA es la neumonía por Pneumocystis carinii. Ésta suele ser la primera enfermedad relacionada con el SIDA que aparece en los bebés y es una de las principales causas de muerte durante su primer año de vida.
El Servicio de Salud Pública de los EE.UU. recomienda tratar a los bebés nacidos de madres VIH positivas, a partir de las cuatro o seis semanas de vida (aunque aún no se les haya diagnosticado VIH o SIDA), con medicamentos que ayuden a prevenir esta neumonía.9 La medicación se deja de administrar cuando los análisis demuestran que el bebé no es VIH positivo. Los bebés infectados con VIH deben recibir todas las vacunas que reciben normalmente los demás niños y algunas más. Sin embargo, debe evitarse aplicar la vacuna contra la varicela a los niños con síntomas graves (aunque suele recomendarse en aquellos que no presentan síntomas de VIH o que sólo presentan síntomas leves).9,10 Los bebés con VIH/SIDA deben recibir la vacuna contra la gripe cada año, desde los siete meses de edad, y la vacuna neumococia durante el primer año de vida.
¿Qué medidas puede tomar una mujer embarazada para no infectarse? Las mujeres deben evitar, antes y durante el embarazo, toda posible fuente de infección, como agujas, máquinas de afeitar u otros elementos contaminados con la sangre de una persona infectada, y el contacto sexual con alguien infectado. Si no está segura si su pareja es o no portadora de VIH, utilice preservativos para protegerse contra el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
¿Dónde es posible realizarse una prueba de VIH? Los médicos particulares, departamentos de salud locales, hospitales y clínicas ofrecen pruebas de VIH, al igual que centros dedicados específicamente a este propósito. Los CDC ofrecen información y las direcciones de centros de pruebas locales a través de su número de teléfono gratuito 1-800-CDC-INFO (1-800-232-4636) o su sitio Web incluida información sobre pruebas gratuitas y anónimas.
Los gobiernos estatales y algunos gobiernos locales también cuentan con líneas telefónicas de información sobre servicios relacionados con el VIH y el SIDA.
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