10 de octubre de 2008
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Polio

La polio (forma abreviada de poliomielitis, a la que en una época se denominaba parálisis infantil) solía afectar a miles de niños en los Estados Unidos todos los años. En 1955, se anunció que la vacuna Salk era segura y eficaz para combatir esta infección incapacitante y en ocasiones mortal. Gracias a la vacuna Salk y, poco tiempo después, a la vacuna oral Sabin, ambas desarrolladas con el apoyo económico de March of Dimes, se han erradicado las infecciones de polio naturales (no asociadas con la vacuna) en los Estados Unidos desde hace ya casi tres décadas.1 No obstante, aún se registran casos de polio en algunos países en desarrollo.

¿Qué es la polio?
La polio es una enfermedad que puede infectar el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal) y producir incapacidades permanentes en una minoría de las personas infectadas. Es causada por cualquiera de los tres tipos de virus de la polio. La enfermedad ataca principalmente a los bebés y a los niños, pero también puede afectar a los adultos jóvenes y a algunas personas mayores.2

Hasta el 95 por ciento de las personas infectadas con polio no presenta síntomas.1 Un pequeño número (del cuatro al ocho por ciento) presenta síntomas leves, como dolor de garganta, dolor de cabeza, malestar, trastornos estomacales y fiebre baja.1 Por lo general, estas personas se recuperan completamente en el término de una semana. Sin embargo, el virus también puede entrar en el torrente sanguíneo desde el aparato digestivo (el estómago y los intestinos) y así llegar al sistema nervioso central. Aproximadamente del uno al dos por ciento de las personas afectadas desarrolla fiebre alta, meningitis (inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal), rigidez en el cuello y dolor en las extremidades.1 Por lo general, estas personas se recuperan completamente dentro de los 10 días.1

En menos de una de cada 100 personas infectadas, el virus ataca los nervios que se encuentran en el interior de la columna vertebral, encargados de enviar mensajes a los músculos de los brazos, de las piernas y de otras partes del cuerpo.1 Esto puede provocar parálisis parcial o total. Si el virus ingresa en el tronco del encéfalo (polio bulbar), los músculos necesarios para respirar, tragar y realizar otras funciones vitales se paralizan y el paciente puede morir.

¿Cómo se contagia la polio?
El virus se contagia de una persona infectada a otra por contacto con las secreciones infectadas de la nariz o la boca o por contacto con heces infectadas. Suele ingresar por la boca cuando la persona ingiere alimentos o agua contaminada o cuando se toca la boca con las manos contaminadas.

¿Cómo se trata la polio?
No hay ningún medicamento que permita curar la polio una vez que la persona está infectada. El paciente debe guardar reposo en cama, en la posición más cómoda posible. Se le administran analgésicos y se le aplican compresas calientes para aliviar el dolor provocado por la marcada contracción muscular. Algunos enfermos necesitan asistencia respiratoria, como oxígeno complementario o un respirador artificial. Durante las epidemias de los años 30, 40 y 50, se colocaba a los pacientes con graves problemas respiratorios en un “pulmón artificial”, una cámara cilíndrica que rodeaba al paciente del cuello para abajo y que se utilizaba para modificar la presión de aire en forma rítmica y así forzar la entrada y salida de aire en los pulmones del enfermo.

Una vez transcurrida la etapa activa de la enfermedad, las células nerviosas no afectadas comienzan a establecer nuevas conexiones nerviosas con las células musculares que han quedado desconectadas para intentar asumir la función de las células nerviosas destruidas. A menudo, esto permite que el paciente vuelva a utilizar sus músculos y se recupere, de forma parcial o total.

A los pacientes afectados por una parálisis parcial permanente se les enseña a utilizar los músculos que quedaron sanos. En general, logran llevar una vida activa, aunque algunos precisan de aparatos ortopédicos y sillas de ruedas.

¿Cómo se puede prevenir la polio?
La polio se previene mediante la vacunación. Hay dos tipos de vacunas: una se inyecta y la otra se administra por vía oral. La vacuna Salk (la primera en ser aprobada, en 1955) está compuesta por virus de polio completamente inactivados y se inyecta en el cuerpo. La vacuna oral (conocida como vacuna Sabin e introducida en 1963) está compuesta por virus de polio debilitados. Ambas hacen que el cuerpo genere anticuerpos, que son proteínas especiales producidas por el sistema inmune que combaten el virus de la polio. Las vacunas crean inmunidad contra la polio, es decir, la persona queda protegida contra la infección y no puede contagiarse. Las vacunas inmunizan contra los tres tipos de virus.

Actualmente en los EE.UU., se vacuna periódicamente a los niños contra la polio y contra otras enfermedades evitables. Reciben cuatro dosis de vacuna, a los dos, cuatro, seis y 18 meses de vida y luego entre los cuatro y los seis años de edad.1

Hasta fines de los años 90, la vacuna contra la polio se solía administrar por vía oral. En casos muy excepcionales se presenta la polio paralizante en niños vacunados con la versión oral de la vacuna o en otros con los que han estado en contacto. En la década de los 80 y de los 90, se registraron de ocho a diez casos anuales de polio paralizante asociada con la vacuna en los Estados Unidos.1 Desde enero de 2000, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) y la Academia de Pediatría de Estados Unidos (American Academy of Pediatrics) recomiendan vacunar a los bebés con la inyección, la cual no puede causar la enfermedad.1,2 La vacuna oral contra la polio ya no se administra de forma rutinaria en los Estados Unidos.1

¿Las personas que viajan corren el riesgo de contraer polio?
La polio sigue siendo una enfermedad común en algunos países en desarrollo, principalmente en algunas partes de África y del sur de Asia.3 Gracias a los esfuerzos a nivel mundial por erradicar esta enfermedad a través de la vacunación infantil, los casos de polio se han reducido en más del 99 por ciento desde 1988 y en 2005 se informaron menos de 2,000 casos en todo el mundo.3

Todo adulto o niño que viaje a países menos desarrollados donde la polio sigue siendo una enfermedad común deberá consultar a su médico o al departamento de salud local para averiguar si necesita una dosis de refuerzo. Por lo general, se recomienda una dosis adicional a los adultos que se vacunaron de niños y que deben viajar a estos países.1,2

¿Existen efectos tardíos de la polio?
Sí. Algunas personas que padecieron polio cuando eran jóvenes vuelven a desarrollar nuevas debilidades en los músculos varias décadas después. Esta debilidad puede afectar a los músculos previamente debilitados por la polio, así como a otros que no se creían afectados. En ocasiones, estas personas también se quejan de intensa fatiga y dolor en los músculos y en las articulaciones. A la aparición de esta nueva debilidad muscular, de esta fatiga y de estos dolores muchos años después de haber tenido polio se la conoce como síndrome post-polio (PPS). Sin embargo, no todas las personas que tuvieron polio y tienen estos síntomas padecen PPS. Al ser examinadas por el médico, se descubre que algunas de ellas tienen artritis o algún otro trastorno muscular o articular.

¿Cuáles son las causas del PPS?
Numerosos especialistas sostienen que las células nerviosas sobrecargadas que establecieron nuevas conexiones para reemplazar las células nerviosas destruidas comienzan a fallar con el tiempo, lo que provoca una nueva debilidad muscular.4,5 Otros factores, entre los que debe incluirse la edad, probablemente también influyen en este proceso.

¿Cómo se diagnostica y trata el PPS?
Las personas que tuvieron polio y creen tener los síntomas del PPS deben ser examinadas minuciosamente por un especialista en trastornos neuromusculares. Estos especialistas pueden incluir, entre otros, psiquiatras (especialistas en rehabilitación), neurólogos, ortopedistas y otros profesionales especializados en estos trastornos. Antes de someterse a esta evaluación, se recomienda a los pacientes no aumentar la cantidad de ejercicio o actividad física ya que, en lugar de reforzar los músculos, puede resultar perjudicial. Lo mejor es buscar asistencia médica especializada.

En ocasiones, un cambio de aparato ortopédico, una menor actividad física o el tratamiento de trastornos como la artritis ayudan a aliviar los síntomas. Un programa de ejercicios especialmente diseñado también puede contribuir a mejorar la fuerza y el funcionamiento de los músculos.

¿Cuál es la función de March of Dimes?
Mucha gente recuerda a March of Dimes por su triunfo sobre la poliomielitis epidémica y la Fundación sigue recibiendo muchas preguntas sobre esta enfermedad. March of Dimes responde a estas inquietudes y con frecuencia deriva a los interesados a centros de ayuda.

En mayo de 2000, y con el apoyo de una donación especial destinada a ese fin, March of Dimes patrocinó una conferencia internacional sobre las mejores prácticas en materia de diagnóstico y tratamiento del PPS. Las conclusiones de la conferencia se han difundido ampliamente entre los pacientes y los profesionales de la salud.4,6

Los historiadores han señalado a la derrota de la polio como uno de los grandes logros del siglo XX. Gracias a March of Dimes, y a los millones de personas que la apoyaron, hemos podido erradicar las catastróficas epidemias que tanto atemorizaron a generaciones anteriores.

Referencias
1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). The Pink Book: Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases, Décima edición, febrero de 2007, www.cdc.gov/vaccines/pubs/pinkbook/downloads/polio.pdf.

2. American Academy of Pediatrics (AAP). Poliovirus Infections, en: Pickering L.K. (editor) 2006 Red Book: Report of the Committee on Infectious Diseases, Vigesimoséptima edición, Elk Grove Village, IL, American Academy of Pediatrics, 2006, págs. 542-547.

3. World Health Organization. Poliomyelitis Fact Sheet. Septiembre de 2006, www.who.int/mediacentre/factsheets/fs114.

4. March of Dimes Steering Committee on Post-Polio Syndrome. March of Dimes International Conference on Post-Polio Syndrome: Identifying Best Practices in Diagnosis and Care. White Plains, N.Y., 2002, www.marchofdimes.com/professionals/14443.asp.

5. National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Post-Polio Syndrome Fact Sheet. 17 de abril de 2007, www.ninds.nih.gov/disorders/post_polio/detail_post_polio.htm

6. March of Dimes Guidelines for People Who Have Had Polio. White Plains, N.Y., 2002. www.marchofdimes.com/professionals/14443.asp.

Actualizado en diciembre del 2007


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